¡Nieva!

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¡Nieva!

A través de la ventana,

de forma grácil, serena,

miro la nieve cuajada,

desquiciada primavera.

 

¡Nieva!

Va cayendo, tan callada,

copos de nieve ligera,

la ventisca susurrada

que da paso a la tristeza.

 

¡Nieva!

Y se extingue nuestra llama,

tu mirada se congela,

y ya no nos queda nada,

y en las venas…,

mi sangre también se hiela.

 

¡Nieva!

El cielo en copos se desgrana

y se funde con la tierra,

nuestras vidas se separan

al terminar la tormenta.

 

¡Nieva!

Como si una manta blanca

esté borrando tus huellas,

y se me derrite el alma

al marcharte de mi vera.

 

¡Nieva!

Solo una fugaz nevada

que se ha quedado deshecha

entre el barro de una lágrima.

Y en el invierno

del corazón… ¡también nieva!

Yo vi jugar al Real Madrid de Pablo Laso

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Quería escribir estas líneas hace tiempo, cuando estábamos en la cresta de la ola, con el equipo líder en ACB y EUROLEAGUE y con la reciente conquista de la COPA, pero por un motivo o por otro no encontré el momento.

La semana pasada, tras una serie de derrotas y con la aparición de los típicos buitres carroñeros creí que sería el mejor momento para hacer el justo reconocimiento a este equipo, por aquello de estar a las duras y a las maduras, pero otros proyectos relegaron estas letras al montón de las cosas pendientes.

Por fin hoy me decido, amparado en la aplastante victoria contra el eterno rival, que consolida la clasificación para el cruce de cuartos y nos asegura el factor cancha en la Euroliga. Líderes a falta de tres jornadas, en una competición tremendamente exigente, plagada de viajes, de partidos contra rivales de enjundia, donde cualquier equipo es sumamente competitivo, donde las piernas…y la cabeza se ven lastradas por semanas de tres partidos (sumando la competición doméstica). Y ahí estamos, por encima de todos.

Y es el momento de decir, de llenarse la boca al escribir…que YO VI JUGAR AL REAL MADRID DE PABLO LASO.

Uno, que ya tiene su edad, se inició en esto del baloncesto con aquel Madrid de Lolo Sainz. Eran los años 80 y los títulos domésticos caían con regularidad. En Europa se resistía la máxima competición en la imagen nublada de las canchas italianas, griegas o yugoeslavas, y nos conformábamos con Recopas, Korac… Era otro baloncesto, donde al quinteto titular apenas un par de suplentes les daban un breve descanso. Donde aún no había línea de 3 puntos, y la máxima de “a tabla siempre entran” era el leitmotiv de los grandes tiradores.

Y comenzó la travesía en el desierto…, George Karl, el tristemente fallecido Pinedo, Jareño, Clifford Luyk, Miguel Angel Martín…y solo el dulce oasis de Obradovic que nos hizo saborear la miel de la Copa de Europa, durante los 90.

Pero como la ley de Murphy, si la cosa iba mal, aún podía ir a peor, y el nuevo siglo nos trae a Scariolo, Imbroda, Lamas

¿Cómo no voy a disfrutar de este Madrid de Laso, habiendo vivido aquello?

La llegada de Maljkovic al menos trajo espíritu competitivo, y acuñó ese sello en el equipo, un equipo de “guerreros”, y la liga de Herreros hizo renacer de alguna forma una sección en clara deriva.

Ese espíritu, la magia de Vistalegre, un grupo de jugadores comprometidos, un entrenador como Plaza, poco valorado, pero tremendamente importante en una época clave en el devenir de este equipo, y por qué no decirlo, un grupo de chavales (Berserkers) que empezaban a crecer dejándose la garganta alentando al equipo en cada partido y en cada lugar que jugase, puso la primera piedra para los éxitos que vendrían después. No ganamos mucho, pero al menos “competimos”.

Eso es algo que recuerdo mucho. Cuando caíamos sin piedad en Europa, en las finales de Liga y Copa ante el Barça, con derrotas abultadas y sumamente frustrantes…nos ilusionamos porque la menos, volvíamos a competir, a luchar cada partido hasta el final.

El final solía ser “cruz”, pero habíamos vuelto, “competíamos”.

Nos ilusionamos aún más con Messina, pero su desastrosa gestión y el destierro a la Caja Mágica volvieron a cernir negros nubarrones sobre la sección.

Y llegó Laso. Cuestionado en su llegada. No era extraño, aún era un meritorio, y el devenir del equipo en los últimos tiempos y esa imagen de querer acabar con la sección de baloncesto estaba latente en el aficionado. El despilfarro en el fútbol, contrastaba con el ninguneo en el baloncesto. Ciertamente no era el fichaje más ilusionante tras todo lo vivido.

Pero Laso supo revertir la situación. Lo primero fue apostar por un modelo de baloncesto alegre, espectacular, con una sólida base nacional identificada con el equipo. Y no hemos parado de correr hasta ahora.

Al principio los títulos no llegaron, pero la gente (yo al menos) salía contenta del Palacio. Las victorias se sucedían, los tanteos eran estratosféricos, el espectáculo se escurría entre las manos de los jugadores. Llull, Chacho, Rudy, Felipe…nos hacían vibrar de nuevo.

Y 6 años después de su aterrizaje en Madrid, a las vitrinas han llegado la deseada Euroliga, 3 Ligas, 5 Copas, 3 Supercopas, la Intercontinental. Pero también hemos estado en otras 3 FF, con dos subcampeonatos, dos finales que se escaparon de las manos por detalles.

Espectáculo, diversión, competitividad…, poder mirar a los ojos sin apartar la mirada a cada gigante europeo. Todo eso lo tenemos con Laso, y gracias en gran medida a Laso. Obviamente la gestión en determinados partidos no habrá sido la mejor. Lleva más de 400 partidos a los mandos del equipo, y hasta el mejor escribano echa un borrón.

En mi opinión es cuestionable una decisión en un partido, su gestión en alguno determinado…, pero es incuestionable su labor al frente del equipo.

Al lado de todos los títulos que ha conseguido (y conseguirá) tiene lo más importante, un hueco de honor en la historia del mejor equipo de baloncesto Europeo.

En la retina de los que amamos este deporte y a este equipo, siempre quedarán las imágenes de felicidad por los triunfos y por el espectáculo vivido, y nuestro corazón madridista hará un hueco para uno de los grandes madridistas de la historia del baloncesto, su entrenador Don Pablo Laso, al que yo vi jugar, pero sobre todo vi jugar AL REAL MADRID DE PABLO LASO.

Seven

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El pecado del fornicio,

ese lascivo delito

de Asmodeo y su apetito,

la lujuria sin prejuicio

con desenfreno y por vicio.

Belfegor el perezoso

también se muestra doloso,

por desgana y por acidia,

pecando por la desidia

de subsistir siempre ocioso.

 

El bodegón que le anula

a Belzebú, el muy glotón,

que llega a la indigestión

comiendo como una mula,

sin bula, solo ansia y gula.

No le vale la enseñanza,

se perdió toda esperanza,

Amon es un resentido,

es la ira de un ofendido,

su deseo: la venganza.

 

Consumido por los celos,

el demonio Leviatán,

ni postrado en el diván

de la envidia y sus anhelos,

elimina sus desvelos.

Y es Mammon un miserable,

usurero y detestable,

malicioso y con codicia,

en su mundo de avaricia

de simonía insaciable.

 

Lucifer, ¡el orgulloso!

Un diablo prepotente,

la soberbia es la simiente

que has enterrado en el foso

de tu infierno vanidoso.

Los pecados capitales

tentaciones infernales,

esas pasiones malvadas

de las normas quebrantadas

desde tiempos ancestrales.

¿Esto es poesía?

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El rayo que precede a la tormenta,

es anegarse el alma de contenta,

un manantial que brota de la roca,

en el agua es tu imagen reflejada,

débil ola que muere en la ensenada,

el Éxtasis de una idea barroca.

 

Recuerdo de una foto amarillenta,

descubrir esa carta polvorienta,

es la tez sonrojada cual idiota,

sonrisa que ilumina una mirada,

es brisa sobre el campo de cebada,

el rocío temblando en una gota.

 

Madeja de palabras, pluma atenta,

brindar por la nueva pretendienta,

es divisar una estrella remota,

sentir una caricia inesperada,

suspiro de una boca apasionada,

sonido que se pierde en una nota.

 

Ansia de besos de lengua sedienta,

cenizas de una noche turbulenta,

plegaria fiel de una monja devota…

¿Esto es poesía…? dulce y almibarada,

en un mundo de musas inspirada,

enigma de la ciencia mas ignota.

El olor de una flor marchita

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En busca de una reliquia

penetro en aquella estancia,

vestigio de amor añejo

olvidado en la distancia.

 

La habitación del dolor,

escena de discrepancia,

donde tanto nos quisimos

hoy carente de importancia.

 

Allí donde te amé al límite,

los besos en abundancia,

esquivando al centinela

y toda su vigilancia.

 

Ahora…, engreída y vana,

tratándome con jactancia…

¿Dónde quedó tu cariño,

dónde marchó tu elegancia?

 

Del amor creé una diosa,

solo viví en la ignorancia,

de las pasiones eternas

despojadas de sustancia.

 

Tanto ardor se marchitó

por alguna circunstancia,

sobre la cama en el cuarto

solo quedó una flor rancia.

 

Aún se percibe su esencia,

se desprende su fragancia,

aroma de aquel desprecio,

perfume…de su arrogancia.

Recuerdos de aquellas noches

 

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Recuerdos de aquellas noches,

recuerdos de aquel derroche,

de mezcla de alcohol y sueños,

de diversión y reproches…

de tiempos al fin sin dueño.

 

De la luz de los neones

donde escuchaba canciones.

Reflejos en blanco y negro,

de mi mente desintegro

por no remembrar pasiones.

 

De carreteras estrechas,

de ese peligro que acecha

bajo la luz de la luna,

de esa sombra insatisfecha

que nunca tuvo fortuna.

 

Del viaje al invierno de unos besos

que abrasan labios ya nunca ilesos,

despertando en la cama de la amargura,

del descenso al infierno del exceso,

ya sin decoro ni pizca de mesura.

 

De esa asquerosa resaca,

de la perspectiva opaca

del domingo en soledad,

de querer extraer la estaca

en el corazón clavada…¡Por piedad!

 

Recuerdos de ojos cansados,

cansados y derrotados,

hartos de tanto llorar.

De lágrimas por un fado,

de lloros que van al mar.

 

De aquellas amargas risas,

noches de vértigo y prisas

de un vendaval de ilusiones

convertido en dócil brisa

al recibir siempre nones.

 

Recuerdos que son perversos,

de un pretérito universo,

que me incitan a la calma,

que se graban en los versos

y se borran…en el alma.

¡Oh ven, ven tú!

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Sobre mi cierne su mirada hipnótica,

que turba mis ojos, ¡quizás maléfica!,

como aguijón clavada, tan despótica,

sutil y penetrante y… tan poética.

 

Belleza diferente, tal vez gótica,

afilada línea, forma sintética,

tormenta de rarezas cual neurótica,

me fustiga como al héroe en lucha épica.

 

Dama protectora, bolsa amniótica,

en la riña feroz gata, ¡es titánica!,

la que me apacigua como narcótica,

sobre el tapiz dibujada de homérica.

 

Prometedora y al final anecdótica,

era preciosa y regida por la estética,

consumida por ideas, ¡patriótica!,

pasional y en demasía…metódica.

 

De boca sugerente, lengua exótica,

un tacto de locura, la ubre esférica,

ardiente, febril, la más erótica,

en el juego del amor…mujer única.

 

¡Pero es a ti a quién busco!, la caótica,

la exenta de ética y la más errática,

estrambótica, alocada…, ¡psicótica!,

la que borre…esta vida tan patética.