Hermanos

1936850_1243611252863_4806661_n

Desde la infancia compartiendo el juego,
o las meriendas y la travesura,
días de disputas y de ternura,
hasta aquel del triste desasosiego.

La eterna noche de dolor y ruego,
la que nos citó con la sepultura,
trágico comienzo de otra aventura,
el duro camino del que reniego.

Y aunque los contrastes nos den pelea,
y que los barcos naveguen lejanos
o errantes al vaivén de la marea,

nuestros corazones están cercanos,
siempre juntos en cualquier odisea,
de la mano, como buenos hermanos.

Haya paz…

01-guerra-y-paz-1

Cuando la niebla se eleve y se atisbe
la claridad,
y sobre el campo de batalla quede
la soledad,
solo habrá víctimas, ni rastro de
humanidad.

Cuando en la retina quede la imagen
tan abismal,
de la infeliz madre sin consuelo, harta
de sollozar,
con su hijo inerte en su regazo, ¿quién
la ayudará?

¿Quedará el mundo vacío de gente
loca de atar,
por la que los demás no nos tengamos
que avergonzar?
Es mi esperanza, y a la vez mi duda
existencial.

¿Será en esta vida o en la otra, será en
el más allá?
En paraísos que locos prometen…
¿allí quizás?
Solo queremos vivir en un mundo
donde haya paz.

Cicatrices

image54ef1e20ed24c0.63392605

Por mucho que al recuerdo le tamices,
de una pátina de color rosada,
por mucho que le pulas y barnices,
siempre estará sobre la piel ajada.

En las horas amargas no hay matices,
que borren de tu cara demacrada,
aquellos pretéritos infelices,
de historias que quedaron en la nada.

En vano pretendieron las actrices,
que actuaron en tu vida jironada
en momentos de dicha y de perdices,
comerlas a la mesa engalanada.

Si ellas anhelaron echar raíces
con cuentos y palabra floreada,
solo fueron vulgares meretrices,
que lastimaron tu alma desgraciada.

La memoria de los días felices,
en nichos de dolor quedó enterrada,
y hoy tu carne la comen las lombrices,
por mucho que haya sido envenenada.

Fueron tiempos de errores y deslices,
de la voraz pasión acalorada,
cuando éramos precarios aprendices,
soñando con mirada enamorada.

Ya no quedan reinas ni emperatrices,
solo marcas sobre piel magullada,
solo heridas y suaves cicatrices,
señales de una vida desdichada.

Me queda…claro.

Foto.-Me-olvido

¿Qué pasó con tus promesas?
¿Y qué fue de aquél descaro?
Hoy tu ausencia es un disparo
que el corazón atraviesa.

¿Dónde quedó la diablesa,
la que amaba sin reparo
con su ávido sexo avaro,
que se aferraba a su presa?

Dímelo niña, confiesa
la verdad, que todo encaro,
aunque ya no tenga amparo,
ni futuro en esta empresa.

¿Y qué fue de la princesa
que pasaba por el aro,
que brillaba como el faro
con su mirada traviesa?

Tu ansia te hizo estar posesa,
temí el que saliera caro,
por ser deseo tan raro,
el de una voraz obsesa.

Claro que tu estás ilesa,
yo, en un claro desamparo,
y claro que queda claro,
que tu olvido no es sorpresa.

Memoria histórica

Gu-ere-errefuxiatuak-1140x350

Hay vidas enterradas en la historia,
reflejos del desprecio y del ultraje,
vividas en la España de un salvaje
sesgadas de manera muy notoria.

Vidas merecedoras de una Gloria,
por tanto sufrimiento y por coraje,
por eso este verso es un homenaje
que pretendo grabar en la memoria.

Algunas se perdieron en la sierra,
tras la hoja mortal de una bayoneta,
mas otras para siempre bajo tierra,

hundidas al azar de una cuneta.
Y todas olvidadas tras la guerra,
de este triste país de pandereta.

El abrazo

46624942-muro-de-piedra-cubierto-de-hiedra-en-estilo-retro

En el fresco claustro, sobre la exedra,
con suma destreza, rara pericia,
por sus anchas paredes crece la hiedra.
Y su trepadora hoja es la delicia,
que adorna de verde toda la piedra,
la besa y la mima en suave caricia.
La planta se enrosca en un gentil lazo,
se turba la roca por el abrazo.